Si...
Llegamos en un momento donde estábamos convencidos de no necesitar nada y a la vez anhelarlo todo.
El tiempo acumulado mostraba nuestros miedos e inseguridades, nuestras debilidades y nuestras dudas.
Cada carta a favor tenía una mano en contra. Eso es lo que hace a veces lo vivido.
Pero también ese tiempo tenía en su poder el crecimiento, la evolución. Tenía las cosas claras, tenía el aprendizaje de los errores cometidos y sobre todo poseía la ilusión de nuevos comienzos.
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La vida une almas que se necesitan. Almas viejas que se reconocen en la mirada del otro. Almas que saben que están ahí para algo. Y cuando eso sucede el puzzle encaja. Los cuerpos encajan a la perfección y todo tiene un sentido.
Encontrarlo no es sencillo, quizá nunca lo hagamos, pero es maravilloso sentirlo.
Y besar... Besar los labios del que la vida te ha puesto en frente para seguir dando pasos. Besar la boca que saca de ti las mejores sonrisas. Besar, rozar con suavidad y quedarnos sin aliento propio. Sentir en ello que todo está bien, que todo será mejor y sobre todo que el tiempo va sumando a nuestro favor.
Con lo vivido...yo ya he ganado.
Tres otoños.


























